
Cómo convivir con equipos con distintas prioridades a las del mío
En cualquier organización, es común encontrarse con equipos que tienen objetivos y prioridades diferentes a las nuestras. Mientras que nuestro equipo puede estar enfocado en la innovación, otros pueden priorizar la estabilidad; mientras buscamos rapidez, otros necesitan procesos más detallados. Estas diferencias pueden generar fricciones, pero también son una oportunidad para fortalecer la colaboración y el trabajo en equipo.
A lo largo de mi experiencia, he aprendido algunas estrategias clave para convivir con equipos con prioridades distintas sin comprometer los objetivos propios:
1. Entender el “por qué” de sus prioridades
Antes de frustrarnos por los diferentes enfoques, es fundamental entender qué motiva sus prioridades. Tal vez su éxito dependa de ciertos factores que no hemos considerado. Hacer preguntas y mantener una comunicación abierta nos ayuda a encontrar puntos en común.
2. Encontrar el “terreno en común”
Aun cuando las prioridades parezcan opuestas, siempre hay un objetivo organizacional compartido. Identificarlo nos permite alinear esfuerzos y encontrar soluciones que beneficien a ambas partes.
3. Tener una gestión transversal entre los distintos equipos
Es clave contar con una gestión que permita alinear prioridades y encontrar puntos de equilibrio. Esto se logra a través de mecanismos de coordinación interdepartamental, donde se definan las urgencias y necesidades de cada equipo dentro del proyecto global.
4. Formalizar la participación de cada equipo en el proyecto
Para evitar confusiones y posibles conflictos, es importante documentar qué tareas o gestiones le corresponden a cada equipo en un proyecto en particular. Esto permite establecer expectativas claras y garantizar que todos los involucrados entiendan su rol y responsabilidades.
5. Comunicar desde la empatía
Es clave presentar nuestras necesidades y preocupaciones de manera clara, pero también ser receptivos a los argumentos de los otros equipos. En lugar de imponer nuestras prioridades, podemos buscar formas de integrarlas en un esquema de trabajo conjunto.
6. Negociar y ser flexibles
No siempre podremos avanzar al ritmo o en la dirección que quisiéramos. Estar dispuestos a ceder en algunos aspectos y encontrar compromisos nos ayuda a mantener una relación de trabajo saludable y productiva.
7. Crear canales de comunicación efectivos
Muchas veces, las tensiones surgen por falta de información o malentendidos. Establecer reuniones periódicas, compartir actualizaciones y definir puntos de contacto claros ayuda a minimizar fricciones.
8. Reconocer y celebrar logros compartidos
Cuando diferentes equipos trabajan juntos y logran un resultado positivo, es importante reconocerlo. Esto refuerza la colaboración y genera confianza para futuras interacciones.
Reflexión final
En un entorno de trabajo interdependiente, no podemos avanzar solos. Aprender a convivir con equipos que tienen distintas prioridades no solo nos ayuda a cumplir nuestros objetivos, sino que también mejora nuestra capacidad de liderazgo, adaptabilidad y trabajo en equipo.
Y tú, ¿qué estrategias has utilizado para trabajar con equipos con prioridades diferentes? ¡Me encantaría leer tu experiencia en los comentarios!
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